5 sept 2006

Cantando por un sueño

Por suerte, mis papis no miran el programa de Tinelli. Algo bueno debían tener, ¿no? Sin embargo, parece que están convencidos de que si cantan van a lograr inducirme al fantástico mundo de los sueños. No saben nada de nada... Se nota que son primerizos, ja.
Mi mamá se esforzó: se aprendió un amplio repertorio de canciones infantiles. Y se tomó el trabajo de modificarlas para que parezcan hechas a mi medida. No riman, pero... Si no funcionan las odas versionadas de Gaby, Fofó y Miliki, ella apela al último disco de Julieta Venegas. Como me torturó con ese fucking CD durante la fase final del embarazo, cree que las melodías de la mexicana me llevan a un trance similar al que atravesaba durante mi fase uterina... ¿No se da cuenta de que a mí me gusta el heavy metal? Aguante Iorio y la leche en tetra...
En el otro extremo aparece mi tía Pato, que dice ser una experta a la hora de lidiar con niños. Tiene una mejor voz --al menos no desentona-- y, para ser sincera, logra calmarme... Sobre todo porque tiene una amplia variedad y porque no le cambia la letra a las versiones originales.
Lo que no soporto (y tengo que decirlo) son las improvisaciones de mi papá... El tipo inventa todo el tiempo. Se cree que es un piola bárbaro... ¿Será posible que no se sepa ninguna canción entera? Ni siquiera las de la cancha. Es un desastre. Canta mal, desafina como loco --peor que la Calabró, en serio--, y me pone de la cabeza... Para colmo, como se da cuenta de sus limitaciones vocales, el gordo --que todavía, perdón por la insistencia, no me dio su apellido-- combina el canto con el baile. Y me sacude como si quisiera preparar un licuado de Cata...Por qué no se va a hacer papelones a lo de Tinelli. Ahí sí, no se lo digan a nadie, me hago la dormida. Prefiero quedarme sola en la cuna... Tal vez, si no hacen mucho barullo, me echo una siestita...

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